78. Déjà vu
Es cierto: ya no pienso en el gran público cuando escribo o hago fotografías. El reconocimiento es tan subjetivo… mejor andar por ahí, libre: eso no hace daño, y tal vez alguien escuche.
El caso es que quiero escribir acerca del concierto del sábado, pero como hace tiempo que los moldes y formas canónicas no me ayudan, haré un estilo de recuento de las cosas que sentí y pensé mientras las bandas tocaban en el Maiden Fest. Luego entonces, el presente ejercicio ni es una reseña o crónica ni pretende serlo.
1. ¿De qué se trata eso de ser metalero? Pregunta, casi retórica, recién llegué al Foro Sol. El término designa, al igual que futbolero (aceptado por la RAE), tanto al aficionado como al que ejecuta: escucha-músico. Ahora bien, si escuchar –y disfrutar, debe entenderse- basta, entonces hay una gran cantidad de metaleros. Pero, al parecer eso no es suficiente: hay trasfondo (se quiere ver complejo): un estilo de vida. Es necesario exteriorizar la actitud; dicho sea de otra manera: posar: responder a una imagen canónica que incluye el color negro y, si el trabajo y la edad lo permiten, el cabello largo. No estar en esa imagen es excluyente, como también lo es tener preferencias musicales no-metaleras y festejar, pongamos, el día de San Valentín, o ser católico o, peor, guadalupano. Además, resulta interesante descubrir que la mayoría de los metaleros lo son, casi, desde el vientre materno: en primaria escuchaban a Metallica y en secundaria ya se metían con Mayhem, Burzum y otras aberraciones. Interesante: el principio de exclusión parece ser externo al género musical en sí: la melomanía es ajena a este fenómeno.
2. El primer concepto que me viene a la mente cuando pienso en la terminación –ero-, es intolerancia (obviamente este ejercicio no es universal ni concluyente). Creo que la razón ha quedada muy bien explicada arriba. Luego del acto (un poco flojo a mi parecer) de Morbid Angel, Atreyu fue víctima de monedazos e insultos. ¿Error de logística el subir al escenario a una banda que, dadas las circunstancias, estaba destinada –desde el cartel- al fracaso? No lo sé. Yo no soy fanático, los escuché de lejos y no me parecieron tan tan malos. Pensé en la “brand new morbid angel song” que, fiel al estilo florida, suena a algo que bien puede entrar en el Domination (1995), y fue imposible no hacer la analogía con: si las lenguas no evolucionaran, seguiríamos hablando latín. Si acomodamos la tesis al terreno de lo musical, se seguirían escribiendo misas canónicas y, más para acá, death metal de flojera. Cuestión de enfoques. Live and let die.
3. La primera impresión jamás se olvida. El año pasado mi reseña (o intento de) del concierto de Iron Maiden fue muy positiva: era la primera vez que escuchaba tantos éxitos de la doncella de hierro juntos. Ahora, un año después, me dejó la impresión de un déjà vu: misma banda, mismo concierto, misma actitud y mismo vestuario. Algunas explosiones (siendo sinceros, nada impresionante), luces, tal vez más mantas (fondos de escenario)… pero nada que no hayan podido sacar del avión la vez anterior. Lo cierto es que a pocas bandas, obviamente a Iron Maiden, podría permitirles eso: el decir: “Ora sí ahí va la buena”. Excelente Maiden. Janick Gers de una lado para otro, Dickinson de lujo… Errores (en Fear of the Dark y Iron Maiden) que me llevaron a pensar lo siguiente:
4. Yo no podría ser rockstar. Imaginar tener que cantar o tocar durante veinticuatro -pongamos veinte, mejor- años la misma canción, ir de un lado al otro del escenario, sonreír, emocionarse con el público, estar en el mejor lugar del mundo siempre, y tener que repetirlo cada noche… Eso y un trabajo de oficina se me hacen muy parecidos… claro que los ingresos y las fans hacen una diferencia considerable… Pequeño gran universo. Pero ya lo dijo Kawabata: cualquier clase de inhumanidad se convierte, con el tiempo, en humana. Yo creo que también puede pasar al vesré.
Nota. El sábado 28 de febrero, en el Foro Sol de la ciudad de México, se llevó a cabo el Maiden Fest. Tocaron Lauren Harris (la hija de Steve Harris, bajista y fundador de Iron Maiden), Morbid Angel (insignia del Death metal de Florida), Atreyu (metalcore juvenil de California), Carcass (extraordinaria banda de grind/death metal, impresionante en vivo, impecables) y, obviamente, Iron Maiden, sirs del heavy metal: leyendas vivientes.
j.AlfonsoValencia B.
Panóptico. publicado en Arteria Cultural, del Diario Plaza Juárez, Pachuca, Hgo., el 2 de marzo 2009.

1 reclamos:
Pocas veces existe la posibilidad de enfrascar las emociones que produce mi cuerpo, esta vez las extremidades de mi cuerpo vibraron con cada melodía que desprendían los aparatos sonoros que retumbaban en mi cabeza.
Negro a la máxima potencia y yo con chalequito verde pisoteando el pasto del foro sol.
Carcass, me cautivo desde el momento en que mi cerebro se hizo conexión con la manta; salió un poco de mi sado oculto…
Maiden, impactante a mis emociones hedónicas, movimientos de mareo y un tensión muscular…
QUIERO MÁS
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